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Nueva norma de MP 2.5: Un antes y un después

Nueva norma de MP 2.5: Un antes y un después
Estamos convencidos que la implementación de esta norma permitirá promover un desarrollo económico y no al revés’, dice la ministra de Medioambiente, María Ignacia Benítez. La importancia de la normativa es que regula la emisión e inmisión de material particulado fino (2.5), el cual tiene la capacidad de entrar directamente al tejido pulmonar. Por lo tanto, la iniciativa de Gobierno tiene un impacto positivo directo en la salud de las chilenas y chilenos.

Como Gobierno nos hemos planteado el desafío de mejorar la calidad del aire de todo el país, poniendo énfasis en la protección de la salud de las personas. Por eso, la norma de calidad del aire para Material Particulado Fino (PM2.5) que entró en vigencia este 1 de enero, influirá en el monitoreo de la calidad del aire y control de emisiones de contaminantes; en el transporte y la industria; en la calidad de los combustibles; el tipo de calefacción que deberemos usar, y en las exigencias que deberán cumplir los proyectos que in gresen al Servicio  de Evaluación de Impacto Ambiental.

El objetivo de esta nueva normativa es entregar las herramientas para dar mayores niveles de protección a las personas. Fue un trabajo arduo, pero como Ministerio del Medio Ambiente estamos satisfechos, ya  que se adelanta en 10 años la propuesta original planteada por el gobierno anterior. Esto no puede sino ser considerado un logro, especialmente porque su elaboración se había iniciado en la década de los noventa.

Para adecuarnos a esta normativa, este año iniciamos el fortalecimiento de las capacidades de monitoreo de calidad del aire a nivel nacional, y esperamos culminar este gobierno midiendo este contaminante en todas las ciudades de más de 100 mil habitantes  y mejorando el acceso público a los datos de calidad del aire.

Este 2012 avanzaremos en la declaración de las zonas saturadas, para luego abordar los planes de descontaminación necesarios. Esto implica abordar los numerosos desafíos en términos de contaminación atmosférica que encontramos en ciudades del sur de nuestro país.

Adelantándonos a la entrada en vigencia de esta norma, hemos elaborado normativas que permitan controlar las emisiones de contaminantes que producen el MP2,5.  De hecho hemos enfrentado procesos normativos que en algunos casos se arrastraban desde la década de los noventa, como la norma que regula las emisiones de las centrales termoeléctricas, lo que reducirá el material particulado fino en zonas como Puchuncaví, Huasco, Coronel o Tocopilla. Y como queremos seguir avanzando, ya iniciamos la nueva normativa para reducir las emisiones de fundiciones de cobre, anteproyecto que esperamos publicar en marzo de este año.

En el caso de ciudades como Temuco y Coyhaique, desde el 2010 hemos implementado una estrategia, la que contempla el mejoramiento de las viviendas, el recambio de los calefactores, incentivos para mejorar la calidad de la leña, y una nueva norma que regula las emisiones de los artefactos.

En Santiago, Concepción Metropolitano, Rancagua, Gran Valparaíso, hay mayor diversidad de fuentes, y cobra especial relevancia el impacto del transporte en este contaminante. Por eso estamos impulsando un proceso para aumentar las exigencias a vehículos nuevos y existentes.

En Chile sabemos cómo enfrentar el desafío que nos impone esta nueva norma. La gestión de la calidad del aire en la Región Metropolitana ha permitido reducir este contaminante desde un promedio anual de 69 ug/m3 en los noventa, hasta llegar a los 27 ug/m3 el año 2011. Desde ahora nos concentraremos en identificar las medidas adicionales que son necesarias para alcanzar la norma de 20 ug/m3.

Estamos convencidos que la implementación de esta norma permitirá promover un desarrollo económico y no al revés. El mejor ejemplo de que esto es posible lo encontramos en la Región Metropolitana, que ha reducido el 60% del MP2.5 en dos décadas, mientras que el PIB regional casi se ha triplicado.

 

María Ignacia Benítez
Ministra del Medio Ambiente