Comisión Defensora Ciudadana

Comisión Defensora Ciudadana

Ministerio Secretaría General de la Presidencia

Israel Arcos (Panguipulli): “Llevaba 20 años esperando por un título de dominio”

Puede parecer una exageración, pero un trámite que no debería tomar más de seis meses, lleva 20 años de papeleos, reuniones, burocracia y un sinnúmero de visitas hasta la capital para poder acceder a un título de dominio que finalmente, a través de la intermediación de la CDC, parece tener fecha de solución.

Hay terrenos o propiedades fiscales de uso privado, los que después de transcurrido cinco años de ser habitados por una persona y cumpliendo con ciertos requisitos que exige la ley, ésta puede acceder a los títulos de domino de dichos terrenos y así hacerse de los mismos de forma legal y reglamentaria.

Para Israel Arcos, de 56 años de edad, comenzar a realizar el trámite para adjudicarse los títulos de un terreno fiscal, le ha tomado buena parte de su vida. Veinte años no es poco si se considera que la tramitación de su requerimiento no debía tomar un tiempo tan prolongado. A ello se debe sumar los incontables viajes desde el lugar del terreno hasta Valdivia y Santiago, realizando trámites que no llegaban a puerto.

Los terrenos de Ismael Arcos están ubicados en el sector de Coihueco, en la comuna de Panguipulli, en la Región de Los Ríos, y fueron adquiridos por su padre en 1973, comprados a un grupo de personas originarias que accedieron a la venta. Luego de ello, fue su padre, en 1987, quien le cedió la propiedad.

En 1991, transcurridos los cinco años contando el año desde la cesión de los terrenos, a Israel le informaron que su petición había sido acogida y que podía acceder a los títulos de dominio del terreno, por lo cual quedó a la espera de la realización de procedimientos que corresponden al Estado antes de la entrega definitiva.

A partir de ese año, el trámite debía estar solucionado en sólo seis meses, pero eso aún no sucede. El entrampamiento del mismo se debe a que, para que la persona pueda acceder a los títulos del terreno, estos deben ser medidos oficialmente por un organismo que contrata el Estado. Lo sorprendente, señala Arcos, “es que el terreno ha sido medido en más de diez oportunidades en todo este tiempo, de forma personal y también por encargo del Estado. Sin embargo, no pasaba nada”.

En 1997, desde Bienes Nacionales le informan que los terrenos no eran fiscales, por lo que ya no podía acceder a los títulos. Sin embargo, un año después, rehaciendo buena parte de los trámites, le corroboran que efectivamente sí eran fiscales de uso privado, por lo que podía postular a los títulos.

Además, en la oficina de Bienes Nacional en Valdivia debían entregarle al postulante un certificado o Acta de Radicación, que permite que la persona pueda sacar agua y contar con luz en el terreno. Esa acta nunca fue entregada. “Lo extraño es que yo tengo luz y agua desde siempre y este certificado, que es clave para tener los títulos, no me lo había dado en 20 años”, explica Israel Arcos.

En 2004, Israel comenzó con el proceso de postulación a los títulos una vez más. Extrañamente, sus documentos se habían perdido en Bienes Nacionales. Trámites, viajes, papales, dinero, todo comenzaba de foja cero.

Una nueva repostulación en 2007 finalmente fue la que comenzó a dar los primeros acercamientos, además de la solicitud de intermediación de la Comisión Defensora Ciudadana, a la que acudió en enero de 2011. Esta gestión permitió que le entregaran el papel más importante de todos: el Acta de Radicación. La CDC ofició al Ministerio de Bienes Nacionales para que se encargara el trabajo de mensura del terreno y así poder entregar los títulos de dominio.

“La Comisión hizo en muy poco tiempo lo que el Ministerio de Bienes Nacionales no fue capaz de hacer en un montón de años. A pesar de que van a medir mi terreno por enésima vez, tengo la tranquilidad de una fecha de cumplimiento y por eso agradezco a la Comisión”, dice Arcos.

Haga clic aquí para conocer otros testimonios.