Andrea Almonacid, Punta Arenas: ‘En menos de una semana pudimos operar a mi hijo’
Un año y siete meses tuvo que pasar para que la vida del pequeño Goran volviera a ser normal. Un grave accidente en un jardín infantil de la fundación Integra forzó a que le retiraran un trozo de cráneo para salvarle la vida. Sin embargo, el mayor desgaste para su familia llegó al momento de solicitar la reposición del hueso extraído. A la fecha Goran Urbina tiene tres años de edad. Es muy probable que no tenga claros recuerdos de lo que le ocurrió cuando sólo tenía un año y nueve meses de vida. Su madre, Andrea Almonacid, tiene más clara la angustia y sufrimiento por el grave accidente que sufrió su hijo en el jardín infantil Vientos del Sur (perteneciente a la red de la fundación Integra, en Punta Arenas). El 16 de septiembre del 2009, inexplicablemente, al pequeño Goran se le incrustó el mango de una cuchara en el ojo derecho, ingresando cerca de 22 centímetros. Afortunadamente, el accidente no gatilló secuelas neurológicas. Goran fue llevado a la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Regional de Punta Arenas, donde le fue extraída la cuchara y un trozo de calota (hueso de la cabeza), para de ese modo permitir que el cerebro se inflamara naturalmente y así evitar la presión intracraneal.
Este tipo de accidentes revisten gran urgencia, sobre todo si es un niño el que ha sufrido las lesiones. Con todo, el mayor problema con la burocracia comenzó cuando el cerebro de Goran se deshinchó, y entonces correspondía reimplantar el trozo de calota.
“Después de que sucedió el accidente, todo el mundo corrió para ofrecer ayuda. Las autoridades del jardín infantil de Integra, las del Ministerio de Salud de la época, etc., etc. Todos nos decían que se preocuparían de mi hijo hasta que se resolviera el problema, pero después de que se fueron los canales de televisión y los diarios, toda esa gente desapareció. No hubo ayuda”, relata con decepción Andrea.
En efecto, desde el día del accidente tuvo que pasar un año y siete meses para que a su hijo le hicieran la cirugía correspondiente. Y esto sucedió gracias a que Andrea se contactó a través de la página web www.cdc.gob.cl con la Comisión Defensora Ciudadana, que de inmediato alertó al Ministerio de Salud sobre la gravedad del asunto. “Yo no sabía que existía la Comisión. Me enteré por un caso parecido que publicaron en un diario. De no ser por eso, creo que todavía andaría buscando ayuda”, agrega.
La CDC logró la agilización de los tiempos y en dos días permitió que Andrea y su pequeño hijo Goran pudieran viajar en avión desde Punta Arenas hasta Santiago, donde el niño fue intervenido en el Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo, en Providencia. La intervención quirúrgica consistió en la instalación de una pequeña malla de titanio en lugar del trozo de cráneo retirado, con lo cual el niño puede desarrollar una vida normal.